logo

logo fundación affinity
16.1.2009

RON Y VALI 2 GATITOS CON MUCHA SUERTE

RONALD VIVANCOS Hola!! Me llamo Ron y en octubre de 2007, cuando tenía menos de un mes de edad me encontraron en la calle unos humanos que, siendo sensibles, me dieron la oportunidad de seguir viviendo, pues me encontraba asustado, medio desnutrido y perdido. Echaba mucho de menos a mi mamá, pero siendo valiente y con el cariño que me ofrecieron, salí adelante. Tuve suerte y fui directamente a un hogar, pues otros gatos acaban, en el mejor de los casos, en una protectora.

Me adoptó una chica humana llamada Begoña, que me trató desde el primer momento como a un príncipe!! tenía entonces todavía los ojos azules, pues luego me cambiaron a color verde-dorado.

Mi amiga Bego me regaló una mantita verde, donde me gustaba mucho dormir. Era tan pequeño, tan pequeño que me tenía que subir al borde del comedero para comer.Me gustaba mucho jugar con un peluche con forma de lince, el cual por entonces era incluso más grande que yo!! Como era un bebé, dormía muchísimo. Al tercer día de vivir con mi nueva amiga Bego, me puse malito. Al apoyar las patas delanteras me dolía muchísimo, me dio algo de fiebre y lo único que quería era dormir. Bego se asustó mucho y de madrugada me llevó al hospital veterinario, donde con una inyección antiinflamatoria y antibiótica me mejoré. Me pusieron una inyección cada día durante tres días y me curé del todo. Mi amiga Bego vivía en un apartamento en la universidad, así que yo vivía entre semana allí con ella y los fines de semana nos íbamos los dos a una casa más grande, donde disfrutaba enormemente corriendo sin parar. Yo me portaba muy bien en el coche, y me sentía muy seguro dentro de mi transportín. Incluso sin estar viajando, me gustaba mucho meterme dentro de mi transportín con mi mantita verde, me sentía protegido y dormía muchas veces dentro.

Unos meses después nos iríamos a vivir allí completamente. En esa casa también vive una perra llamada Sweety. Al principio Bego no nos dejaba estar juntos, pues Sweety podría haberse puesto nerviosa y morderme sin querer.
Bego me regaló un arañador, y en seguida aprendí a usarlo. Me lo pasaba muy bien!! Pues aparte de afilarme bien las uñas, jugaba a trepar por él y Bego jugaba conmigo también subiéndome un ratoncito de juguete arriba para que yo lo cogiera. A veces también me quedaba dormido en la parte de abajo del arañador, exhausto después de jugar tanto tiempo. Yo era un gatito muy activo, me movía sin parar.Ya por entonces me gustaba mucho mirar por la ventana.Cuando vivía allí en la universidad, tenía una amiga gatita de mi misma edad, siamesa, y jugaba muchas veces con ella.


Pasaron los meses y me fui haciendo mayor. Fue entonces cuando Bego me presentó personalmente a Sweety, la perra que vive también en casa. Al principio ella saltaba mucho con ganas de jugar, aunque parecía tan nerviosa que pensé que podría hacerme daño. Conforme pasaron los días se le fue pasando y ahora ya nos llevamos muy bien. Cuando me ve me saluda afectuosamente como si fuera uno más. Llegó la primavera y cumplí 5 meses. Lo pasé un poquito mal un día en el que Bego me llevó al veterinario a castrarme. Los efectos de la anestesia no me gustaron nada, pero Bego me recogió pronto y hablándome con cariño me tranquilizó. Al día siguiente ya me encontraba bien y todo continuó como siempre.

A mediados de junio llegó a casa un gatito de menos de dos meses recién salido del quirófano. Se había quedado dormido encima de la rueda de un coche y, cuando éste se puso en marcha, no le dio tiempo a escapar y le atropelló una pata trasera y la punta del rabo. Tuvo suerte y no fue nada más, pero aún así estuvo en peligro de muerte varios días. La parte positiva es que, gracias al accidente, es el único de sus hermanos que ha sobrevivido y va a tener una vida feliz con cariño, alimento y cobijo.

Al principio me asustaba su presencia, pues no entendía por qué olía tan raro (medicamentos), no podía casi andar y le tapaba la cara ese plástico. Pero a los pocos días empezamos a conocernos. Bego le quitó durante un ratito el collar para que pudiera jugar y yo mirando me di cuenta de que no era peligroso. Cada vez estaba mejor su pata. Le pusimos de nombre Valiente (Vali) y fue un nombre muy acertado, pues a pesar de tener la pata mala, no tardó en esforzarse poco a poco por caminar e incluso correr y ha llegado a tener prácticamente una pata normal, aunque la movilidad no llega a ser totalmente perfecta. Nos queremos muchísimo los dos, somos como hermanos. Muchas veces, mientras estoy durmiendo, Vali se acerca y se pone a limpiarme con la lengua la cara y las orejas. A mí esa actitud no me sale espontáneamente hacia él; aún así Vali sabe que le correspondo en afecto. Cuando Vali tuvo el accidente se tuvo que separar de su madre, pues en la calle no podía vivir con la pata así. Por eso yo fui como un hermano mayor para él. Él me seguía a todas partes desde el primer momento, y yo lo trataba muy bien. Yo era su ejemplo a seguir.

La mamá de Vali tuvo después una segunda camada. Es lo que sucede con las gatos callejeros, por eso se hace tan necesaria la esterilización o castración, para que no haya más sufrimiento de nuevas vidas. Esta segunda camada sin embargo, excepto un gatito, todos han tenido buena suerte dentro de lo que cabe.Aunque Vali tuviera la patita mala yo no lo discriminaba y jugaba con él. Vali se las arreglaba como podía para seguir el juego.

Cuando era verano, para estar fresquito a veces Bego me pillaba durmiendo en el lavabo, jeje. Otras veces simplemente dormía bien estirado (para estar nuevamente fresquito) sobre mi mantita verde. Tanto a Vali como a mí nos gusta esconder juguetes debajo del frigorífico. Nos lo pasamos muy bien buscándolos luego.

Ahora ya tengo 1 año y 3 meses y Vali dentro de 3 meses cumple 1 año. Somos los dos muy felices. Y aunque no salimos a la calle porque correríamos mucho peligro, la casa es grande y con tantos rincones que curiosear que no nos aburrimos. Tenemos mil sitios distintos donde poder acurrucarnos a dormir y los humanos con los que convivimos nos tratan muy bien.

Icono Telémaco Sistemas